lunes, 25 de noviembre de 2019

Cuaderno de bitácora: última entrada


Era como fuego trepando por sus venas, enroscándose en zarcillos al rojo vivo que hacían contraerse sus músculos.

Fiebre.

Las luces parpadeantes del cuadro de mandos informaban de la fuga en una de las cápsulas del laboratorio de a bordo. Un aviso tardío en innecesario. Una tos sacudió al capitán, que cerró los ojos con cansancio. A ciegas apagó los monitores; conocía el destino de su tripulación sin necesidad de verlo.

—Bitácora —dijo con esfuerzo. El sistema de grabación se conectó—. Capitán Arexen, cuadrigentésimo tercer día de la expedición.

Entreabrió los ojos. A lo lejos, entre el mar de estrellas, se difuminaba el cinturón de asteroides que rodeaba el sistema solar de Kandria.

—La muestra 4-Rtn-32 recogida en la corteza del planetoide Ruthian contenía microorganismos nunca antes vistos. —Un nuevo espasmo lo obligó a interrumpirse. Apretó los puños y se obligó a dominar la respiración—. Las… Estas nuevas formas de vida son capaces de asimilar materiales inorgánicos, inutilizando los sistemas de contención. Parece mostrar… preferencia por el hierro.

Se miró el corte diminuto, absurdo, en la yema del dedo. Una puerta de entrada ínfima pero suficiente a su torrente sanguíneo para la infame Maldición de Kandria.

—Ante la imposibilidad de llevar a cabo una investigación con seguridad, la única medida viable es evitar el contacto. Recomiendo el esta… establecimiento de una cuarentena alrededor de todo el… sistema. Fin de la entrada. —Tomó una última bocanada dolorosa y con regusto metálico—. Ordenador. Iniciar la transmisión de los archivos al centro de origen.

La voz metálica de la nave confirmó sus órdenes.

Arexen se arrellanó en el asiento. Tantas naves perdidas en aquel lugar dejado de la mano de la civilización… y él había sido otro loco más siguiendo su estela. Otro caído en busca de la gloria.

Un pitido anunció el fin de la transmisión. Poco después la nave se sumió en la quietud apenas rota por su respiración entrecortada. No le quedaba mucho tiempo, pero su voz le sobreviviría. Era un pequeño consuelo. Una victoria.

Porque entre tanta oscuridad, bajo el arrullo silencioso de las estrellas, habían encontrado respuestas.

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